Confesión del presunto asesino de Stephany Flores sobre crimen de otra chica hace 5 años
El ciudadano holandés Joran van der Sloot, principal sospechoso del asesinato de la joven peruana Stephany Flores (21), hija del corredor de autos Ricardo Flores, confesó hace cinco años haber participado en la desaparición de la estadounidense Natalee Holloway.
Un periodista encubierto se ganó la confianza del presunto asesino y logró que éste le contara detalles macabros sobre el crimen de la norteamericana en las playas de Aruba. La confesión fue grabada con una cámara escondida.
En el video, Van der Sloot se muestra confiado en que la justicia no lo condenará por el crimen e incluso detalla cómo piensa sacarle dinero al estado de Jamaica por involucrarlo inicialmente en la desaparición de la muchacha.
Mientras fumaba un cigarro de marihuana, Van der Sloot relata cómo, con la ayuda de un amigo, fondeó el cuerpo de la joven mar adentro.
El holandés da detalles escabrosos del crimen, lo cual revela la sicopatía de este sujeto, actualmente prófugo y considerado por la Policía como el principal sospechoso de la muerte de Stephany Flores, cuyo cuerpo fue hallado sin vida en la habitación del hotel TAC en Miraflores con signos de acuchillamiento.
Aquí la trascripción del video:
-Periodista: ¿Y tú crees que la encuentren algún día?
-Joran: No. Lo único en lo que pienso ahora es hacer un gran reclamo (económico). Pero antes de que lo consiga, pasarán 10 años…
¿-Dónde demonios está ella, Joran?
-No la van a encontrar nunca. No sé dónde está exactamente pero no la van a encontrar nunca. Yo sé esto por un poder mayor… unos poderes…
-(Ininteligible)
-No, yo ya acabé con eso Patrick, ya lo dejé atrás. Mira, lo más probable es que esto acabe mejor de lo que yo jamás imaginé… O sea, lo más probable es que me vaya de acá con una gran compensación económica.
(…)
-Solo la conocí por dos días, ni siquiera dos días completos… El tiempo que pasé con ella habrá sido 3.5 horas en total. Yo puedo probar que estuve en mi casa menos de media hora después de dejarla en la playa.
-¿Qué pasó con ella, hombre? ¿Qué carajos pasó con ella? Joran, escucha, yo soy de Jamaica y conozco esa playa…
-Te lo digo honestamente, te digo de verdad que yo sé lo que pasó con ella…
-¿Está muerta, Joran?
-Por supuesto que está muerta, pero, por favor, yo nunca mataría a una chica… Solo tuve mucha suerte, solo eso.
-¿Y cómo es eso?
-¿Cómo es eso? Simplemente algo sucedió allí… Sí, es un océano grande, no? Solo sé que he tenido mucha suerte para salirme de esta sin problemas. Si ellos hubieron encontrado a la chica, yo estaría jodido.
-¿Pero por qué?
-Si ellos encuentran el cuerpo pueden armar un caso y a mí me arrestarían de nuevo.
-Ah, bueno, eso no lo sé. Lo harían solo si tienen pruebas que te incriminan directamente.
-Solo sé que de esta estoy libre para siempre. Nunca me atraparán por esta.
-(Ininteligible)
(...)
-Mira, yo nunca le he contado esto a nadie, no es fácil, sabes? Nunca más la van a encontrar.
-¿La botaron al mar? ¿Sola?
-Sí, sí.
-¿Cómo? ¿Nadaron o algo?
-Tú sabes, yo conozco gente. Prefiero no decir su nombre porque él siempre me cuida las espaldas. No es una familiar pero es alguien muy cercano a mí.
-¿En un bote?
-Sí.
-Si ya la llevaste mar adentro en el bote, ya está hecho. A más de dos millas ya nadie la encontrará.
-Mira, este amigo es muy inteligente y un poco mayor…nunca diría su nombre, me lo llevo a la tumba… Él simplemente tiene un bote en la playa, ella ya no se movía. Yo no lo llamé de mi celular, llamé de un teléfono público y le dije que pase a recogerme. “No llames a la policía”, le dije. Él me dijo que jamás haría eso y luego llegó a la playa. Ella aún se veía normal. Él me dijo: “Debes irte a casa, yo me encargaré de esto”.
-¡Mierda, hombre, tu amigo tiene un corazón de oro!
-Yo daría mi vida por ayudarlo. ¡Es un gran alivio! Nunca le había contado esto a nadie. Yo no sabía que ella era rica. Te digo honestamente que no sabía que estaba tan bien conectada. Ella solo me había dicho que era de una familia adinerada.
-Relájate, Joran, ya todo está bien.
-Estoy feliz de que haya acabado. Te voy a decir algo: hay dos personas en las que yo confío. Una es el hombre que me ayudó y la otra persona eres tú.
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